sábado, 21 de agosto de 2010
Por más que arda del enojo no salgo de tu mundo, no sales del mío, somos uno, perdido, pero con el sentimiento latente, constante, particulas en el aire que van y vienen, que se unen, se separan, pero necesitando siempre el uno del otro. "Que suerte tenemos" y la suerte que tampoco se queda, que no ayuda, que te eleva por un rato y te hace creer, sentirte bién, y los hechos, los malos ratos, las palabras frias, los besos a esos labios transformados en un par de hojas secas en medio de un hermoso día, un día que se torna gris al final, sin luz a media noche, sin esa luz lunar. Me quedo aquí, no esperando a que otra discusión nos robe el tiempo, sino a pensarte, a desear poder solucionarlo sin necesidad de tocarte un solo cabello, sin tener que llorar.
